“Por cuestiones de presupuesto no se me daba, pero siempre tuve la espinita de querer correr”
Ignacio Sachs comenzó a correr a los 15 años e hizo un salto grande en su carrera
profesional al pasar del karting a la Fórmula 2 Argentina en solo tres años. En su primera
temporada completa a bordo de un monoplaza, nos permitió conocer detalles de su vida,
más allá de la actividad deportiva.
A diferencia de lo que suele pasar normalmente en el automovilismo nacional con la
tradición del traspaso generacional, el piloto de Paraná (Entre Ríos) proviene de una familia
que no se considera fierrera. Sin embargo, su pasión nació de chico al ver carreras junto a
su abuelo. Si de él dependiera, hubiese comenzado a los cinco, pero lo hizo recién a los 15
años en karting zonal. “Por cuestiones de presupuesto no se me daba y siempre tuve la
espinita de querer correr. En un momento lo borré de mi cabeza porque no podía, hasta que
decidimos probar y acá estamos ahora”, declaró. Más allá de que sus allegados no son
parte de la actividad, siempre recibió su apoyo. “En mi familia juegan al rugby o al fútbol y
fue bastante raro que yo corriera. Mis viejos primero no querían que lo hiciera, más que
nada mi mamá y mi abuela, porque tenían mucho miedo, pero la verdad que tengo todo el
apoyo de mi familia detrás”, agregó.
Realizó experiencia tres años en Karting Entrerriano y luego probó un monoplaza de la F2
nacional y se incorporó desde la última fecha de 2025. Sostiene que desde un primer
momento, nunca sintió miedo al correr y que se adapta bastante rápido a los cambios. “Para
mí todos los que están afuera siempre fueron de palo y la verdad que nunca sentí presión,
ni cuando me subí al karting o al Fórmula”, añadió. Su objetivo principal es poder dedicarse
de lleno a ser piloto profesional y se prepara para ello entrenando en el gimnasio tres veces
por semana, con dos días de cardio y llevando una alimentación estricta en la que evita
comer ultraprocesados porque tiene una enfermedad que hace que las articulaciones se le
hinchen si consume esos alimentos. Desde que empezó a experimentar esos cuidados
afirma que se sube al auto y no se cansa. Aún no tiene claro dónde le gustaría continuar su
carrera deportiva a futuro. “Siempre digo lo mismo, dejo todo en manos de Dios, a veces
salen cosas muy inesperadas. Lo ideal sería llegar al Turismo Carretera, que es uno de los
focos que tengo, pero también si se puede ir afuera no estaría nada mal”, subrayó.

Lo acompaña el equipo Gabriel Werner Competición, conoce a Mariano y a toda la familia
desde pequeño porque eran vecinos de sus abuelos. Además de correr, Ignacio ayuda a
pilotos de karting de su provincia más jóvenes que él, los aconseja haciendo coaching, lo
que le permite subirse a probar de vez en cuando. Más allá de los podios y los momentos
felices, debió atravesar un accidente grave el año pasado en karting que le llevó una dura y
larga recuperación, donde asegura que sólo pensaba en volver a correr lo antes posible.

Atraviesa su primera temporada completa en F2 Argentina y lo vive como una búsqueda de
experiencia constante. “Es una categoría muy linda, me gusta mucho el auto. Me estoy
adaptando bastante bien la verdad, a veces pagando un poco el derecho de piso por el
hecho de que todos los chicos tienen muchos más años de experiencia que yo, pero la
verdad que muy contento. El auto ya lo conozco bastante bien y al equipo también, el tema
es este año conocer todos los circuitos para el año que viene poder entrar sin tener que
tomarme una tanda entera para conocer el trazado”, destacó. La próxima fecha será en su
tierra natal y lo tiene expectante: “Ya hemos ido a probar y anduvimos muy bien, la verdad
que tengo ganas, además con los gastos se hace mucho más barato porque estamos
literalmente en casa, y más que nada también tener la localía te da otro gusto por el apoyo
de la gente”.